¡Sosiega, corazón! ¡No desesperes!
Quizá un día, hacia más allá de los días,
encuentres lo que quieres porque lo quieres.
Entonces, libre de falsas nostalgias,
alcanzarás la perfección de los seres.
Mas, ¡pobre sueño para quien sólo quiere no tenerlo!
¡Pobre esperanza la de solamente existir!
Como quien pasa la mano sobre el cabello
y en sí mismo se siente diferente,
¡Cuanto mal hace al sueño concebirlo!
¡Sosiega, corazón, a pesar de todo! ¡Duerme!
El sosiego no requiere ni razón ni causa,
quiere sólo la noche plácida y enorme,
la grande, universal, solemne pausa
de antes que todo en todo se transforme.
(Traducción de Gustavo Fabra en “Fernando Pessoa en palabras y en imágenes“. Poesía, Revista ilustrada de Información poética, Nº 7/8. 1995).

