Es verdad; pues reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña
que el hombre que vive sueña
lo que es hasta despertar.
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte ¡desdicha fuerte!;
¡que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
Sueña el rico en su riqueza
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende;
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
Hace unos días, conocí a N (una personalidad fuerte, gravitatoria) que me trajo a la memoria este fragmento de la colosal La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca. Fue una bonita excusa para volver a re-leer este maravilloso clásico que jamás envejece y que recomiendo con mucho entusiasmo, aunque quizás innecesariamente por ser de sobra conocido por todos. El fragmento pertenece al final de la Jornada II y es la parte más conocida de esta obra. Es un monólogo (¡esto sí es un monólogo!) del pobre Segismundo, condenado sin delito por futuros solo en mente de agoreros.
Aunque el libro se puede conseguir por apenas 7 euros o incluso menos y debería ser un imprescindible en la biblioteca de cada uno, para aquellos que no les importe leer en una pantalla de ordenador y quieren ahorrarse esos eurillos, la Biblioteca Virtual Cervantes ofrece el texto completo de esta obra (La vida es sueño) en edición de Evangelina Rodríguez Cuadros.
Disfrutadla (algunos fragmentos más colgaré)
j.


Hola J.J.
como digo en el post, el monólogo de Segismundo que pongo en él, es el que contiene el fragmento de “La vida es sueño” más conocido y, de hecho, el que da título a la obra. El que propones es de la jornada I y es también muy bonito. Aunque realmente la obra no empieza con ese monólogo, sino con:
Hipogrifo violento,
que corriste parejas con el viento,
¿dónde rayo sin llama,
pájaro sin matiz, pez sin escama
y bruto sin instinto
natural, al confuso laberinto
de esas desnudas peñas te desbocas,
te arrastras y despeñas?
…
que dice Rosaura antes de escuchar a Segismundo gimiendo el monólogo que mencionas:
¡Ay mísero de mí! ¡Y ay infelice!
Apurar, cielos, pretendo
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido.
Bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor;
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.
Sólo quisiera saber,
para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer),
qué más os pude ofender,
para castigarme más.
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron,
¿qué privilegios tuvieron
que yo no gocé jamás?
Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma,
o ramillete con alas
cuando las etéreas salas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma:
¿y teniendo yo más alma,
tengo menos libertad?
Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas,
gracias al docto pincel,
cuando, atrevido y crüel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto:
¿y yo con mejor distinto
tengo menos libertad?
Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío:
¿y yo con más albedrío
tengo menos libertad?
Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le dan la majestad,
el campo abierto a su ida:
¿y teniendo yo más vida
tengo menos libertad?
En llegando a esta pasión
un volcán, un Etna hecho,
quisiera sacar del pecho
pedazos del corazón.
¿Qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan süave,
excepción tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?
j.
¿Por que razon empezais el fragmento de “LA VIDA ES SUEÑO” CON: Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,…
Cuando realmente comienza así:
¡Ahi! misero de mi,
¡Ahi! infame,
aprurar cielos pretendos
que ue me tratais asi,
¿Que delito cometi contra vosotros naciendo?
Aunque si naci,
ya entiendo que delito he cometido,
bastante causa ha tenido
buestra jusaticia y rigor,
pues el delito mmayor del hombre
es haber nacido.
Los colores dl amanecer.
El oro nunca permanece,
el primer brote es como el oro
es difícil retener su color
su primera hoja es como una flor
pero dura un instante
Luego una hoja sustituye a otra,
y el edén se torna melancólico
Así le ocurre al amanecer
el oro nunca permanece
Robert Frost