Desde el nadir es un blog sin ninguna pretensión de llegar al mundo. El número de entradas diarias es muy reducido y son, en su mayor parte, de amigos y de algún que otro visitante en busca de alguna información, que habrá sido dirigido a mi blog por Google, Yahoo, o cualquier otro buscador. A estos últimos visitantes pido disculpas tardías, porque me temo que nunca encontrarán nada de interés en mis posts y seguramente habrán perdido el tiempo, por ejemplo, leyendo un post interminable sobre mis emociones cuando conseguí mi primer telescopio, cuando realmente querían alguna información de cómo construirlo.
Desde el nadir es un blog personal, modesto, pero que cumple bien la misión de divertirme y, en menor medida, comunicarme. Y de vez en cuando me descubre cosas o me hace notar en propia piel sensaciones que, de otra manera, tendría que tomar prestadas, de segunda mano. Una de estas sensaciones fue lo que ocurrió ayer por la noche, y aún sigue ocurriendo esta mañana. Es algo que me llama la atención. No es algo raro y, con toda seguridad, será obvio y evidente para todos, pero nunca lo había experimentado tan de cerca, tan en tiempo real. Algo que me hizo sentir, casi de manera cósmica (aquí exagero un poco), el universo global y enredado de internet y la fuerza de la televisión.
Ocurrió que ayer por la noche ponían en la tele (creo que era en Cuatro) un concurso de esos que pretenden descubrir talentos, donde los protagonistas no son los concursantes que tratan de convencer haciendo lo que saben, o incluso lo que no saben. Los protagonistas son los personajillos del jurado. Gente ignota que se SUPONE sabe, que visten arrogancia, distancia, displicencia y sabuafer (sí, escrito así, a propósito, porque con toda seguridad ni siquiera saben qué significa y menos aun cómo se escribe: savoir faire), que hacen gala de falta de respeto, mala educación, insolencia e insolvencia, y que pretenden crear tendencias, estilo y, ¡osados ellos!, elegancia. Debo decir, en cualquier caso y por no hacer orégano de todo el monte, que el jurado del concurso de ayer en Cuatro no era de los peores en este sentido.
Volviendo al tema de este post (¡que pretendía que fuese cortito!), uno de los concursantes era un chico joven, de unos 16 años, cantaor de flamenco. Me gusta el flamenco, no entiendo nada, pero me pareció bien, tal vez una promesa. Ponía oficio, aunque quizás no suficiente pasión, fuerza y garra, y sin eso el flamenco es otra cosa, más próxima a… una estudiantina. Este chico cantó una canción de Camarón que hace unos días recogí en un post de este blog: La leyenda del tiempo. La letra de esta canción deriva (pues no es exactamente igual) de una extraña obra de teatro de Federico García Lorca: Así que pasen cinco años. La letra es críptica, misteriosa, muy evocadora, e imaginagénica (con este palabro que me he sacado de la manga pretendo decir que incita a la imaginación). La versión de Camarón es espectacular, como ya he dicho en el post que le he dedicado. El chico de ayer la cantó “bien”, simplemente, con un tempo más lento que Camarón. Éste la interpretaba como un río en su curso alto: rápido, intempestivo, turbulento, que arrastra… El concursante hizo una interpretación como el río en su curso bajo, o quizás medio: suave, lento, remansado, a veces estancado…
Como fuese, parece que la canción despertó interés en la gente que estaba en sus casas viendo este concurso. Yo estaba con la tele de fondo, con un ojo en el ordenador y el otro en la tele, con un oído en la tele y otro en los comentarios de mi hijo J., y con ambas manos en el teclado. Justo al acabar la interpretación de La leyenda del tiempo se me ocurrió ver cómo iban las estadísticas de entrada en Desde el nadir y la sorpresa fue que, en menos de diez minutos pasó de unas 20-30 vistas (lo normal en un lunes) a 95, cinco minutos más tarde, ya eran 150 vistas,… y siguió aumentando. Aun hoy, al día siguiente, siguen entrado visitantes: ahora mismo ya hay 68 vistas realizadas, ¡cuando lo normal a estas horas son 4 o 5!. Sobra decir que todas las entradas eran al post sobre La Leyenda del tiempo que colgué en el blog hace unas semanas. Da la casualidad que, según se haga la búsqueda, la primera referencia que sale en Google, es el post de Desde el nadir.
Para cualquiera iniciado en el mundillo de las páginas web, estos números de entradas son ridículos. No es el hecho del número en sí lo que me sorprende. Es el efecto que tuvo la emisión de la tele. En internet hay innumerables páginas web, foros, podcasts, videocasts, youtubes, blogs, etc. dedicados a Camarón, a Lorca y a La Leyenda del tiempo. Si en mi blog, poco conocido, no temático, sin publicidad, entraron los que entraron buscando información, ¡es fácil imaginar los números de accesos que habrán registrado esas otras páginas realmente expertas y con más información! Y esto es lo que justifica el título del post. ¿Qué fue lo que motivó este fervor por conseguir información? ¿El nombre Camarón? ¿Lorca? ¿El tema interpretado por el chico que al final no sé cómo quedó en el concurso? ¿Todo a la vez? Algunas ideas tengo, pero son meras sensaciones, opiniones sin fundamento, son “yo creo ques…”, sin embargo, de lo que estoy convencido es del papel que jugó la tele. Esto es una obviedad, evidente para todo el mundo. La segunda lectura, la discutible por algunos aferrados a históricas concepciones de la cultura y del conocimiento, es el valor “pedagógico” que tuvo una emisión lúdica, nada erudita (por decirlo suavemente), dirigida a un público general (por no decir masivo), sin ningún fin didáctico, de una tele comercial en horario prime-time. De todos los que se lanzaron al ordenador a buscar en internet algo acerca de La Leyenda del tiempo, es muy posible que alguno haya aprendido, o al menos ahora haya oído hablar, de que la letra de esa canción es de García Lorca, de una obra de teatro que confiemos alguien se atreva a poner en escena pronto,… en fin, que después de todo la tele tiene un valor cultural, no está mal, eso sí, apoyada en el gigante del conocimiento que ahora es internet, en términos generales. Son otros tiempos, la enciclopedia ahora es wiki y el entorno es mediático y global, …¿habrá lugar para los expertos, los gurús? ¿o éstos serán “distribuidos“, como el conocimiento empieza a estar y a ser utilizado?
¡Eh!, aquí hay tema para otro post, advierto, que no amenazo…
j.
NOTA: Aclaro algunas lagunas del post que no conocía en el momento que lo escribí:
Nombre del concurso: Tienes talento
Cadena TV: Cuatro
Ganador del concurso: Salva, de Albacete, precisamente el cantaor de flamenco al que me refiero en este post.
Para ver la actuación de Salva en Tienes talento haz click aquí
Para escuchar la versión original de Camarón de La leyenda del tiempo, haz click aquí


Hola,
Me parece excelente el blog!!! Tiene muy buenos contenidos.
Quería aprovechar para recomendarte un excelente sitio donde se puede acceder a los mejores documentales del mundo, en español o subtitulados (http://humanismoyconectividad.wordpress.com/humanismotv/), de esos que nunca se podrán ver en los canales de aire y cable del “establishment” por su compromiso con la realidad. Contiene acceso a videos de larga duración sobre las más interesantes temáticas. Realmente, vale la pena darse una vuelta por alli, por eso lo difundo, con el fin de concientizar. Espero te guste y lo quieras difundir.
Mucha suerte y saludos
Andres