No tiene por qué gustarnos a todos lo mismo. A mí no me gusta Ana Botella. Esta señora (porque nadie negará que es una señora, señora de…) ayer trataba de convencernos de que la política (por decir algo) del Ayuntamiento de Madrid para mantener la ciudad limpia, esa de poner multas de 750 euros por tirar un papel al suelo, o una colilla, o 1.500 euros por dejar una caca de perro sin limpiar, o 3.000 euros por un graffiti, es la mejor manera de concienciar a los ciudadanos de Madrid de mantener la ciudad limpia. Es innegable que, con esas multas, nos pensaremos muy mucho no ya tirar un papel al suelo, sino que sin querer se nos caiga. Y no es que yo esté a favor de tirar papeles, colillas o chicles al suelo. De ninguna manera. Por supuesto que no me gusta ver papeles por el suelo, ni las manchas negras de chicles viejos pegados en la acera, y que me acuerdo del que un pobre perro lleva a pasear al final de la correa cuando piso una caca (hace mucho de eso, por cierto…). Pero de eso, de que esté de acuerdo con hacer algo para que la ciudad esté limpia, a imponer ese tipo de multas, me parece que hay una diferencia.
Extranjeros que han venido a Madrid, no quedan precisamente sorprendidos por lo sucio que está. Amigos de París, Nueva York, Londres, Berlín, Zurich,… no comentan, indignados, las aceras sucias, los papeles por el suelo, o las cacas de los perros. Es más, muchos de ellos tienen envidia de nosotros por todo lo contrario. Así que, no creo que podamos decir que Madrid es una ciudad sucia. Pero es que aunque lo fuera, las sanciones, medida didáctica por excelencia para la señora Ana Botella (la señora de aquél del bigote,… ah! ¿es que acaso está en el Ayuntamiento de Madrid por otra cosa? ¿Méritos propios? alguno debe de tener, pero no se los veo…) deben ser proporcionadas al delito. Si no es así, deberíamos sospechar algo al respecto (¿Medida recuadatoria en tiempos de crisis?). No es muy lógico que por exceso de velocidad la multa pueda ser de 100 o 150 euros, y tirar un papel al suelo nos cueste 750 euros! Hay algo desproporcionado en eso ¿no?
Bien, quién manda, manda. Yo tengo dos hijos que considero buenos ciudadanos (son buena gente, además, pero eso no lo puedo decir yo,… soy su padre, orgulloso) y su eduación, que creo que es normal tirando a buena, no se la hemos dado su madre y yo a base de sanciones. Es claro que la señora Ana Botella tiene otras técnicas de educación. Ahora bien, con solamente dos o tres multas por tirar un papel al suelo, se paga el sueldo de una persona del servicio de limpieza. Como vea papeles por el suelo, colillas, chicles, cacas de perro, graffitis en las paredes, pregunto ¿a qué instancia me quejo de la incompetencia del Ayuntamiento de Madrid para tener la ciudad limpia? ¿Le pondrán una multa equivalente? Es decir, por cada papel en el suelo, cada colilla, cada chicle,… ¿pagará alguien del Ayuntamiento (o el Ayuntamiento en sí como figfura jurídica que es) esos 750 euros?
j.


A la señora Ana Botella y a ese hombrecillo del bigote que, a veces, la acompaña le van más las manchas grandes, chapapote, cascotes y restos de bombardeos en Irak…, esas sí que no le molestan, y probablemente también le llenaron “sus” bolsillos de mucho dinero